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Pieles

La piel es uno de los materiales más antiguos empleado en la confección de todo tipo de artículos: vestimenta, calzado, artículos de caza, bélicos, uso editorial… Existen datos de que, ya en el 1.600 a. C., los egipcios curtían pieles utilizando técnicas que aún hoy en día se utilizan.

La piel es un producto natural, transpirable y flexible. Se caracteriza por su durabilidad, versatilidad y resistencia térmica. A veces se utiliza la piel con el pelo, pero es muy habitual que las pieles se usen tras el proceso de curtición, que

elimina el pelo y trata la piel para que los acabados sean óptimos para su posterior procesamiento, dependiendo siempre del acabado final que buscamos.

PARTES DE LA PIEL

PARTES DE LA PIEL

Normalmente se utilizan dos partes: La Flor, que es la parte exterior, mucho más suave, resistente y elástica. Y el Serraje, que es la capa inmediatamente inferior. Ésta última mantiene muchas de las propiedades pero es más dura y pesada, por lo que se considera de inferior calidad.

CORTES DE LA PIEL

CORTES DE LA PIEL

No toda la piel animal es igual. Según la zona del corte, sus propiedades varían notablemente. La parte del cuello suele ser más económica y presenta fibras más largas y finas, lo que aporta buena flexibilidad y un acabado muy apreciado en ciertos trabajos.

Tipos de pieles

Las pieles se clasifican principalmente en naturales y sintéticas, estas últimas creadas artificialmente para imitar el aspecto y propiedades de la piel real. Sus usos abarcan decoración, tapicería, marroquinería, moda y accesorios. Las pieles naturales presentan múltiples variantes según el animal de origen, su raza, alimentación, forma de vida y cuidados recibidos. También influyen los tratamientos posteriores, que pueden ser artesanales o industriales, así como la calidad y los tiempos del proceso. Cada piel posee características y comportamientos distintos, lo que determina los usos adecuados para cada tipo. Por ello, existen pieles recomendadas o desaconsejadas según las necesidades del producto final. En el mercado se encuentran pieles con pelo, con pluma, curtidas, teñidas o tratadas, en formatos como cuero, napa, ante, charol o pergamino.

Trenzados

El trenzado de pieles es una técnica milenaria que, aunque nació como un proceso totalmente artesanal, hoy se ha perfeccionado gracias a la tecnología, permitiendo mayor precisión, variedad y calidad en los acabados. Aun así, algunos talleres continúan trabajando de forma manual. Tras el curtido, el cuero destaca por su resistencia, flexibilidad y versatilidad, ofreciendo resultados distintos según el animal de origen y los tratamientos aplicados. Esta técnica se utiliza tanto para crear piezas completas como para elaborar diseños complejos en sectores como el calzado o la decoración. La precisión de las nuevas máquinas permite desarrollar casi cualquier tipo de trenzado, generando una amplia variedad de complementos en piel: trenzas planas o redondas, tiras, flecos, borlas, cordones, correas y más.

Tejidos

 

El tejido de pieles es una técnica tradicional que, gracias a los avances tecnológicos, ha evolucionado de un trabajo totalmente manual a procesos con maquinaria de gran precisión, ampliando las posibilidades creativas y los acabados disponibles. Aun así, algunos artesanos continúan trabajando de forma personalizada. Tras el curtido, el cuero destaca por su resistencia y flexibilidad, lo que lo convierte en un material muy adaptable con múltiples texturas y apariencias según su origen y tratamientos aplicados. Esta técnica permite crear tanto superficies completas como diseños complejos y decorativos. Las nuevas tecnologías facilitan la elaboración de patrones definidos y tejidos de alta calidad. Hoy en día existen numerosos complementos y aplicaciones textiles en cuero, como entramados, paneles perforados, mallas, tiras texturizadas, refuerzos o piezas modulares para bolsos, calzado, cinturones, decoración o bisutería.

Vacuno

La piel de cuero de vaca tiene muchas propiedades que la han convertido un material de calidad superior para moda, zapatos, complementos y tapicería, entre otros. Es más gruesa y resistente, lo que la hace menos propensa a romperse que otro tipo de pieles animales.

Dura hasta cinco veces más que las telas. Sus propiedades de dureza y resistencia a la ruptura y perforación. Repele de forma natural la humedad, retiene su forma y resiste el daño del sol y del calor, haciéndola ideal para el exterior. La piel de cuero de vaca se utiliza tanto en su forma natural como teñida.

Cabra y cordero

La piel de cabra se caracteriza principalmente por su finura, lo que la hace ligera, flexible y fácil de moldear. Su estructura es compacta y fibrosa, y a diferencia de otros animales, no produce lana, sino pelo. Aun siendo fina, es una piel resistente y duradera, muy apreciada en diversos sectores. Tras el curtido, adquiere una alta calidad que la hace especialmente valorada en productos que requieren detalle y precisión. Además, la piel procedente de animales jóvenes es aún más fina y de mayor valor, lo que incrementa su atractivo en aplicaciones de alto nivel.

Exóticos

Las pieles exóticas son también muy valoradas en la industria de la moda. Así, animales como la serpiente (especialmente la pitón), el caimán, el lagarto, el cocodrilo o el avestruz, sirven para crear todo tipo complementos. Aunque también se usan para hacer, por ejemplo, cazadoras; estas pieles son especialmente valoradas para elaborar los más sofisticados zapatos, maletines, bolsos o carteras. Su precio es muy alto y también suelen necesitar cuidados especiales debido a lo delicadas que son.

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